Ventajas

Ventajas principales del dispositivo PBS-A

Disponer de una solución eficiente, limpia, segura y fiable otorga a PBS-A un valor añadido muy importante. Propone un dispositivo adaptativo (según necesidades particulares) que soluciona diversos problemas actuales de las baterías convencionales. A modo general, se detallan a continuación cuatro cuestiones a las que el sistema PBS-A ofrece un mejor resultado.

Transición ecológica

Desde hace algunos años, los organismos nacionales e internacionales están esforzándose en promover leyes y regulaciones basadas en la reducción de la contaminación en general. Reglamentos para bajar las emisiones de CO2, normativas apostando por la producción de energías renovables o un sinfín de acuerdos entre gobiernos y empresas para marcar límites de contaminación son algunas de las acciones más conocidas en esta materia.

En lo que a nuestro ámbito se refiere, tanto la Unión Europea y la ECHA como otras agencias o empresas multinacionales apuestan por una reducción paulatina del plomo ácido en los componentes industriales, y más específicamente en las baterías destinadas a la automoción. La previsión, a largo plazo, es ir reduciendo las cantidades de plomo utilizadas en su fabricación hasta prohibirlo, dejando así las baterías destinadas a la automoción libres de plomo. 

Es cierto que el avance tecnológico y la inversión económica han hecho que surjan baterías con otro tipo de composición y sus ventajas e inconvenientes. Aun así, las baterías de plomo ácido se comercializan en gran volumen y, aunque son recicladas casi en su totalidad, siguen siendo una fuente nociva y contaminante para la salud.

PBS-A es un aliado imprescindible en esta transición ecológica que vivimos, presentando una solución perfectamente adecuada a esas demandas. Aparte de las ventajas que otorga en cuanto a peso, tamaño, capacidad y otros. El resultado es un producto mejorado, más eficiente y sostenible que reduce la parte química de la batería, sustituyéndola por electrónica.

Transición ecológica

Desde hace algunos años, los organismos nacionales e internacionales están esforzándose en promover leyes y regulaciones basadas en la reducción de la contaminación en general. Reglamentos para bajar las emisiones de CO2, normativas apostando por la producción de energías renovables o un sinfín de acuerdos entre gobiernos y empresas para marcar límites de contaminación son algunas de las acciones más conocidas en esta materia.

En lo que a nuestro ámbito se refiere, tanto la Unión Europea y la ECHA como otras agencias o empresas multinacionales apuestan por una reducción paulatina del plomo ácido en los componentes industriales, y más específicamente en las baterías destinadas a la automoción. La previsión, a largo plazo, es ir reduciendo las cantidades de plomo utilizadas en su fabricación hasta prohibirlo, dejando así las baterías destinadas a la automoción libres de plomo. 

Es cierto que el avance tecnológico y la inversión económica han hecho que surjan baterías con otro tipo de composición y sus ventajas e inconvenientes. Aun así, las baterías de plomo ácido se comercializan en gran volumen y, aunque son recicladas casi en su totalidad, siguen siendo una fuente nociva y contaminante para la salud.

PBS-A es un aliado imprescindible en esta transición ecológica que vivimos, presentando una solución perfectamente adecuada a esas demandas. Aparte de las ventajas que otorga en cuanto a peso, tamaño, capacidad y otros. El resultado es un producto mejorado, más eficiente y sostenible que reduce la parte química de la batería, sustituyéndola por electrónica.

Temperatura de las baterías

El problema más común en las baterías de plomo ácido es la temperatura a la que funcionan. Se sabe que a temperatura ambiente funcionan de forma eficiente, pero cualquier acercamiento a temperaturas extremas (ya sean bajas o altas) provoca un rendimiento anómalo. A -20ºC, la batería entrega sólo el 60% de la energía que puede llegar a suministrar en condiciones normales, reduciendo mucho su vida útil a causa de la sulfatación y la oxidación. Realizar cargas y descargas a más de 45ºC produce una exigencia importante a la batería, que puede llegar a reducir su vida útil hasta 5 veces más.

Lo mismo sucede con las baterías de iones de litio de los vehículos eléctricos. Su funcionamiento se ve alterado según la temperatura de trabajo a la que se expongan, ya sean muy altas o muy bajas. Hay que sumar la demanda de energía que requerirá el conductor en situaciones de temperaturas ambiente extremas (como el aire acondicionado o la calefacción). Todo esto consume más rápido la energía acumulada en estas baterías, por lo que es fundamental que trabajen en un rango de temperaturas adecuado para no reducir su vida útil.

Una investigación realizada sobre este ámbito afirma que la temperatura óptima de trabajo de una batería de iones de litio está en el rango de -10ºC a 30ºC. Hay que asumir que la temperatura ambiente también condiciona a la temperatura de funcionamiento, restando capacidad de carga a medio y largo plazo.

Como ocurre en las baterías de plomo ácido, el calor aumenta su capacidad de almacenamiento. Hasta los 45ºC dicha capacidad se incrementa de forma lineal, pudiendo retener mayor porcentaje de energía si la temperatura ambiente también es alta. Pero esa ganancia a temperaturas extremas reduce la vida útil de la batería de iones de litio en gran medida. El frío afecta a su funcionamiento de forma distinta que el calor. El rendimiento se reduce, así como su capacidad de recarga en valores cercanos al 20% por debajo de -5ºC.

Cargar y descargar baterías en condiciones ideales es una utopía. En la mayoría de los casos, suministran picos de energía enormes y trabajan a temperaturas más cercanas a los extremos que a la zona óptima. Por tanto, el sistema PBS-A se muestra como una alternativa inmejorable para suprimir este problema. Su tecnología basada en supercondensadores permite actuar de forma eficiente en el rango de temperaturas de -40ºC hasta 60ºC, alargando la vida útil a la batería, ya que no le hará entregar picos altos de intensidad (como en arranques) en condiciones de temperaturas extremas.

Temperatura de las baterías

El problema más común en las baterías de plomo ácido es la temperatura a la que funcionan. Se sabe que a temperatura ambiente funcionan de forma eficiente, pero cualquier acercamiento a temperaturas extremas (ya sean bajas o altas) provoca un rendimiento anómalo. A -20ºC, la batería entrega sólo el 60% de la energía que puede llegar a suministrar en condiciones normales, reduciendo mucho su vida útil a causa de la sulfatación y la oxidación. Realizar cargas y descargas a más de 45ºC produce una exigencia importante a la batería, que puede llegar a reducir su vida útil hasta 5 veces más.

Lo mismo sucede con las baterías de iones de litio de los vehículos eléctricos. Su funcionamiento se ve alterado según la temperatura de trabajo a la que se expongan, ya sean muy altas o muy bajas. Hay que sumar la demanda de energía que requerirá el conductor en situaciones de temperaturas ambiente extremas (como el aire acondicionado o la calefacción). Todo esto consume más rápido la energía acumulada en estas baterías, por lo que es fundamental que trabajen en un rango de temperaturas adecuado para no reducir su vida útil.

Una investigación realizada sobre este ámbito afirma que la temperatura óptima de trabajo de una batería de iones de litio está en el rango de -10ºC a 30ºC. Hay que asumir que la temperatura ambiente también condiciona a la temperatura de funcionamiento, restando capacidad de carga a medio y largo plazo.

Como ocurre en las baterías de plomo ácido, el calor aumenta su capacidad de almacenamiento. Hasta los 45ºC dicha capacidad se incrementa de forma lineal, pudiendo retener mayor porcentaje de energía si la temperatura ambiente también es alta. Pero esa ganancia a temperaturas extremas reduce la vida útil de la batería de iones de litio en gran medida. El frío afecta a su funcionamiento de forma distinta que el calor. El rendimiento se reduce, así como su capacidad de recarga en valores cercanos al 20% por debajo de -5ºC.

Cargar y descargar baterías en condiciones ideales es una utopía. En la mayoría de los casos, suministran picos de energía enormes y trabajan a temperaturas más cercanas a los extremos que a la zona óptima. Por tanto, el sistema PBS-A se muestra como una alternativa inmejorable para suprimir este problema. Su tecnología basada en supercondensadores permite actuar de forma eficiente en el rango de temperaturas de -40ºC hasta 60ºC, alargando la vida útil a la batería, ya que no le hará entregar picos altos de intensidad (como en arranques) en condiciones de temperaturas extremas.

Seguridad

Otra de las ventajas más importantes que ofrecen las baterías con el sistema PBS-A es la seguridad. Su tecnología innovadora garantiza un uso seguro, dotando de gran fiabilidad a todo el sistema. Las características más significativas referidas a la seguridad son:

Como se puede comprobar, el dispositivo combina su electrónica y su programación de forma que la seguridad esté por encima de todo. Ya no habrá más quebraderos de cabeza por culpa de una batería en mal estado o fallos inesperados. Con PBS-A tu seguridad está garantizada.

Seguridad

Otra de las ventajas más importantes que ofrecen las baterías con el sistema PBS-A es la seguridad. Su tecnología innovadora garantiza un uso seguro, dotando de gran fiabilidad a todo el sistema. Las características más significativas referidas a la seguridad son:

Como se puede comprobar, el dispositivo combina su electrónica y su programación de forma que la seguridad esté por encima de todo. Ya no habrá más quebraderos de cabeza por culpa de una batería en mal estado o fallos inesperados. Con PBS-A tu seguridad está garantizada.

Configuraciones disponibles

El dispositivo PBS-A puede configurarse de diversas formas, dependiendo del tipo de aplicación para la que se desarrolle. Su versatilidad le confiere una característica muy importante en cuanto a la configuración: la adaptabilidad. El dispositivo PBS-A se adapta en tamaño, corriente e intensidad a cualquier otro sistema o fuente de energía, mejorando dicho sistema al completo. Para entender mejor cuál es el abanico de posibilidades de configuración, se expondrán diversos usos concretos del dispositivo PBS-A enfocados a sus sectores de actuación más significativos.

En cuanto al sector de la automoción, el dispositivo PBS-A puede configurarse tanto para vehículos de combustión tradicionales como para híbridos, 100% eléctricos, hidrógeno… sin perjuicio alguno para los demás sistemas energéticos del vehículo. En este caso, se escogería la configuración en la que el dispositivo PBS-A se conecta en paralelo a la batería química del vehículo. Además de las ventajas energéticas que aporta al conjunto, el dispositivo es capaz de recopilar y monitorizar hasta 1 millón de datos por minuto gracias al Bus CAN. Con ello, el ocupante puede estar informado de todos los parámetros en tiempo real y conocer anomalías o funcionamientos erróneos en su vehículo.

En relación al sector industrial (ya sea maquinaria, vehículos o cualquier otro sistema energético industrial), el dispositivo PBS-A puede hibridarse con cualquier fuente de energía, incluso si no dispone de batería química convencional. Esto puede aportar una serie de ventajas muy apreciables vinculadas a la gestión energética en una planta industrial. El ahorro de energía es clave, siempre y cuando no provoque fallos o funcionamientos indebidos en la maquinaria. El dispositivo PBS-A incrementa dicho ahorro debido a que los picos energéticos son extraídos más lentamente. Esto provoca una disminución de los mismos y, por consiguiente, la reducción de la potencia contratada en la planta industrial

Sustentado por el uso eficiente de los supercondensadores y una electrónica específica para cada caso concreto, el dispositivo PBS-A protege los circuitos y la electrónica propia del sistema al que se hibrida y asegura un correcto funcionamiento con las características adecuadas, previniendo anomalías o actuaciones incorrectas. Por eso, las configuraciones más apropiadas para este sector serían las que hibridan el dispositivo PBS-A (con una batería pequeña de plomo o una batería de litio ferrofosfato que actuarían de auxiliar) con la fuente energética en cuestión, adaptándose correctamente y mejorando sus propiedades en conjunto.

Configuraciones disponibles

El dispositivo PBS-A puede configurarse de diversas formas, dependiendo del tipo de aplicación para la que se desarrolle. Su versatilidad le confiere una característica muy importante en cuanto a la configuración: la adaptabilidad. El dispositivo PBS-A se adapta en tamaño, corriente e intensidad a cualquier otro sistema o fuente de energía, mejorando dicho sistema al completo. Para entender mejor cuál es el abanico de posibilidades de configuración, se expondrán diversos usos concretos del dispositivo PBS-A enfocados a sus sectores de actuación más significativos.

En cuanto al sector de la automoción, el dispositivo PBS-A puede configurarse tanto para vehículos de combustión tradicionales como para híbridos, 100% eléctricos, hidrógeno… sin perjuicio alguno para los demás sistemas del vehículo. En este caso, se escogería la configuración en la que el dispositivo PBS-A se conecta en paralelo a la batería química del vehículo. Además de las ventajas energéticas que aporta al conjunto, el dispositivo es capaz de recopilar y monitorizar hasta 1 millón de datos por minuto gracias al Bus CAN. Con ello, el ocupante puede estar informado de todos los parámetros en tiempo real y conocer anomalías o funcionamientos erróneos en su vehículo.

En relación al sector industrial (ya sea maquinaria, vehículos o cualquier otro sistema energético industrial), el dispositivo PBS-A puede hibridarse con cualquier fuente de energía, incluso si no dispone de batería química convencional. Esto puede aportar una serie de ventajas muy apreciables vinculadas a la gestión energética en una planta industrial. El ahorro de energía es clave, siempre y cuando no provoque fallos o funcionamientos indebidos en la maquinaria. El dispositivo PBS-A incrementa dicho ahorro debido a que los picos energéticos son extraídos más lentamente. Esto provoca una disminución de los mismos y, por consiguiente, la reducción de la potencia contratada en la planta industrial

Sustentado por el uso eficiente de los supercondensadores y una electrónica específica para cada caso concreto, el dispositivo PBS-A protege los circuitos y la electrónica propia del sistema al que se hibrida y asegura un correcto funcionamiento con las características adecuadas, previniendo anomalías o actuaciones incorrectas. Por eso, las configuraciones más apropiadas para este sector serían las que hibridan el dispositivo PBS-A (con una batería pequeña de plomo o una batería de litio ferrofosfato que actuarían de auxiliar) con la fuente energética en cuestión, adaptándose correctamente y mejorando sus propiedades en conjunto.

2023 PBS-A Labs ©

Hibridación de sistemas energéticos

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